La Historia del Periquete

Recuerdos, críticas, anécdotas y quizá algo más...

Saturday, July 04, 2009

Creer o no creer

Qué difícil volver a confiar... siempre he creido ser una persona super confiada, más de lo debido incluso... pues parece que algo está pasando, que la desconfianza se está despertano en mí. He estado "saliendo" con alguien hace algo más de un mes, es una relación no marcada, salimos pero rehuyo al tema de ponerle título a la cosa. Fue su cumpleaños hace un par de días y se hizo una reunión bastante grande... estaba yo en su terreno. Todo fue muy bien hasta que por casualidad escuché un comentario sobre él; este comentario venía de una chica con quien aparentemente algo ha tenido. Yo que todo me lo tomo super cool, no hice comentario alguno, seguí mi curso por la fiesta e intenté pasar como si nada hubiese ocurrido. Pues no pude tomarmelo taaaan cool como esperaba, sentí asfixio, fastidio, ganas de salir corriendo, a pesar de que lo que oí no lo acusa de nada, igual me sentí como que mal, de estar enfrentándome a alguien a quien no conozco mucho, en quien estoy confiando sin saber qué máscaras puede tener. Quizá deba reevaluarme todo, frenar más la cosa? En realidad no sé qué pensar, algo me está haciendo desconfiar, yo no soy así, no me gusta perder la capacidad de credibilidad de la gente. No sé si está en mí o si hay algo que me está haciendo sentir eso, algo como una señal quizá. Siempre he dicho que las máscaras se van cayendo de a pocos, que lo que tengas que enterarte llegará a ti en su momento. No tengo ganas de esperar, no tengo ganas de exponerme a una situación desagadable nuevamente. No me quiero equivocar más. Estoy medio desmotivada en realidad. Quizá estoy arratrando cosas. Cuándo me convertí en esto eh? Nunca pensé que los momentos quizá dolorosos que he pasado, pudieron dejarme ese sinsabor... nunca creí que podrían hacerme perder la vehemencia, la impulsividad, creí que eso era inherente a mi personalidad. Pues al parecer la "yaya" te cambia a veces. Quiero volver a confiar, quiero creer, quiero querer lanzarme a la piscina sin pensar cómo haré luego para nadar. Quiero que vuelva esa parte de mí, quiero saber dónde la dejé olvidada, donde la escondí. Definitivamente me debo tomar todo con mucha calma... pensarme bien hacia dónde voy, si algo me hace desconfiar, pues algo de caca debe haber escondida bajo el tapete. No está de más parar un poco la oreja, respirar hondo y mirar las cosas desde arriba.

Saturday, December 27, 2008

Buenos aires

Cuando las penas se disipan y se logra ver las cosas con mayor lucidez, es recién cuando uno puede afirmar cosas.
La tormenta pasó, palabras fueron y vinieron y finalmente todo se arregló. Es bueno saber que no me equivoqué con la persona que creí conocer, y si por un momento tomó una decisión impulsiva, pues lo enmendó. Una de las más grandes virtudes del ser humano es saber reconocer un error y sin temores enmendarlo, en realidad, es parte de madurez. Nadie nace sabiéndolo.

Es bueno poder voltear la vista y respirar con tranquilidad, ver cómo una ruptura sentimental dejó cosas super positivas en ambas personas. Es mostro que ambas partes lo sientan así y pueda reiniciarse una amistad que creo posible, a pesar de las opiniones de gente importantísima para mí, que me dicen q no lo haga. Quizá tengan razón, pero igual prefiero dejarme guiar por lo que siento, y me siento muy contenta de que podamos ser nuevamente amigos. De hecho van a haber limitaciones y momentos incómodos, pero confío en que lograremos superarlos.

De alguna manera ambos hemos dejado una estela en el otro. No quiero enumerar puntos ni hacer una lista de lo que Paulo hizo por mí, lo tengo clarísimo y así como él hoy puede decirme gracias por lo que le dejé con todo esto, yo también tengo mucho que agradecerle. Vio en mí algo que yo no podía ver, y se encargó de hacérmelo entender.
Recuerdo que cuando empezamos a salir, me dijo que había encontrado a “la que vuela”, haciendo alusión a una película de Subiela (el lado oscuro del corazón). Debe hoy estar cambiando algunas ideas al respecto, pero igual me quedo con lo que me hizo saber: Gracias a él desempolvé mis alas y recordé que puedo usarlas siempre.

Hoy que las lágrimas se secaron y puedo ver sin que los destellos distorsionen el panorama, respiro tranquila y feliz descubriendo lo positivo que va resultando de una relación que no terminó, sino que se transformó a la forma perfecta. Espero que las cosas se mantengan y sigan mejorando, y que pueda seguir contando con ese compañero que la vida me puso en el camino.

Tuesday, December 09, 2008

De vuelta al barrio

Aquí vamos, nuevamente al lugar de siempre, enfrentándome a mí misma, intentando no pensar más de lo necesario, ahuyentando fantasmas y procurando no dejarme caer. Complicado pero ahí voy. Terminé una relación bastante corta, corta pero intensa. Estuvimos 3 meses aunque siento que fue mucho más tiempo en realidad. Es muy raro todo, a pesar de saber que la relación no daba para más, hay una pena jodida atorada en la mitad de mi espalda, no pesa mucho pero se siente ahí. Es muy extraño, normalmente cuando termino una de esas etapas, respiro un aire de paz y tranquilidad; de hecho estoy tranquila, pero hay algo q me pesa, q me estorba, q me jala hacia abajo. Estoy harta, decepcionada quizá, no quiero volver a intentar más, es como: ya STOP, me cansé, puse mucho de mí porque funcione, intenté pero me perdí, y estoy cansada de perderme así. Está claro que algo me pasa, no me siento igual, mi cara no es la misma, mi ánimo tampoco, la gente lo nota, mis amigas lo notan. Y me llega que se note, me cansa hablar, me molesta q me digan q cambie de cara, NO quiero, no puedo.
Hoy nuevamente, me cuestiono muchas cosas, me cuestiono sobre mi capacidad de compartir la vida con alguien y siento no querer intentar más.
Cuestiono mi dureza, complejidad. Cuestiono todo, y ya no quiero más de eso.
Basta por un buen rato. Antes hubiera estado abierta a lanzarme a la piscina 5 veces más, pero ahora no, ya no tengo ganas. Seguramente voy a necesitar guardar un luto, curarme un tiempo dejar q las cosas se pongan en su sitio y esperar a que nuevos aires me soplen a la cara recordándome que existe algo más allá afuera. Está claro que estos días lo veré todo en gris.
Sólo queda guardar calma y seguir merodeando en el mismo barrio que siempre me guarda un lugar en su esquina principal.

Monday, September 10, 2007

Heme aquí

Cómo podrán notar, suprimí los post pasados sobre la intrincada historia de amor aquella. No porque trate de olvidarla, sigo en proceso de olvidar al pata, a la historia no, a ella la conservo, es una linda historia finalmente. Pero de todos modos creo conveniente sacar aquellas confesiones que ya no vienen al caso. Tenemos un desenlace, un punto final, así que pasemos la página.

Por estos días no hay novedades, todo fluye con tranquilidad, para aquellos buenos bloggers que se preocupan por mi estado. Claro, hay días de cierta pena y soledad en la que extraño una compañía por efímera que sea; pero nada, dejo que pase, disfruto el momento. Eso sí, estoy con unas ansias de cambios que no logro contener. Quiero estabilizar mi vida laboral, mi vida profesional. Es decir, sacando cuentas y dándole prioridades a los aspectos de mi vida que debo pulir; dado que el aspecto sentimental siempre es un caos y requiere demasiada chamba componerlo, mejor pasamos al aspecto laboral; que también es un chambón, pero al menos es más objetivo; se puede empezar por algo.
Mi trabajo es bueno, divertido, cambiante, eso hace q no me aburra…pero estoy pensando en la posibilidad de buscar otra cosa… bueno quién sabe, nunca está de más ir buscando opciones, no? Vamos a ver qué pasa.
Por lo pronto, todo marcha con calma, los amores se van dilatando. Bueno, es mi naturaleza vivir enamorada; pero lo controlo bien. Ya lo dije alguna vez, es rico querer a alguien, así sea a la distancia, igual produce cierto agrado. Un día extrañas con locura, otro día lo sigues extrañando, pero al día séte ya no lo haces con la misma intensidad. Tengo la tendencia a recordarlo todo con mucho cariño, así duela un poquito. Así cuesta menos olvidarlo, lo recuerdas en positivo y poco a poco, cuando menos te das cuenta, ya no quieres tanto.
Últimamente me ha dado mejores resultados esa técnica. El rencor no es buen compañero, la vida me lo ha enseñado. Es mejor reírse, incluso de lo tontos que somos y de lo mucho que nos equivocamos.

Así señores, otros temas ocuparan mi mente por estos tiempos. Ya les estaré comentando.
Por lo pronto, saludos a todos.

Tuesday, December 12, 2006

Causas casuales

Una de las cosas que me sorprenden con mayor agrado es la casualidad de encontrarse con alguien de pronto. Me encanta y me deja pensando durante horas lo que hay detrás de ese aparente “casual encuentro”. Alguna vez leí en algún lugar que nada es casual, que todos aquellos encuentros repentinos esconden un mensaje. Siempre hay una información oculta que otra persona trae para uno. Pasa a veces que estás en un lugar en el que jamás imaginas encontrar a algún conocido y zaz, aparece aquel amigo al quien hacía muchísimo no veías. Generalmente ese hecho entrelaza algo más, enterarte que tal persona se fue de viaje, o que tal amigo está casado o que alguien murió. A veces ni siquiera cruzas palabra, es más, a veces la otra persona ni nos ve, sólo uno es quien la reconoce; pero de igual manera trae un recuerdo de alguna época, lugar, situación, reunión, etc.

O cuando conoces a alguien de pura casualidad, y de aquel incidente parte una amistad o una relación amorosa. Pienso que por algo ocurre, siempre hay algo que esa otra persona deja en nosotros, algo nos enseña; algo cambia en nosotros. Sea pequeña o grande la influencia, es algo que definitivamente tenía que ocurrir y que de alguna manera nos hace crecer como personas.
Por distinto o similar que sea respecto a uno; a veces, si es distinto, nos enseña que hay otras maneras de llevar la vida, de reaccionar frente a las situaciones, de disfrutar el tiempo, de divertirse. Y a veces, cuando es muy parecido a uno, también nos hace detectar quizá defectos propios que nunca antes habíamos notado.


Hace poco conocí a alguien que me hizo recordar quien era o pretendía ser en algún momento. Recordé el estilo de vida que alguna vez quise tener pero que jamás me atreví a llevar, porque para ello había que renunciar a muchas frivolidades y estupideces de las que mi vida estaba llena. Lo admiré por eso, porque sus ideas eran puras, las mantenía y las defendía (espero que lo siga haciendo). Un tipo sumamente especial… al menos lo que conocí de él.

Este personaje me recordó que no debía alejarme demasiado de la persona que soy, porque a veces el medio en el que vivimos nos obliga a eso, y seguimos patrones absurdos, con modas y demás superficialidades, que no están del todo mal, siempre y cuando tengamos muy en claro q son cosas de afuera, y que no terminen por afectar lo que hay dentro. Hoy estoy más segura que me sigue gustando gastar plata en ropa, en chucherías, en cuidar algo mi apariencia, pero que todo esto no implica un afán absoluto por ello; cambio a diario lo que visto, más no lo que llevo dentro.
Siempre es bueno chocarnos con personas que nos recuerden esas cosas que son importantes y que a veces dejamos de lado.
Deberíamos tomarle más importancia a estos hechos fortuitos y analizar un poquito el porqué; uno puede llegar a encontrar ciertas respuestas.

Espero que no se me vuelva a olvidar siquiera un poquito todo esto, y si por si acaso lo hago espero que otra casualidad se encargue de ponerme a esta persona en el camino, al menos para verla pasar de lejos, y refrescarme el espíritu.

Wednesday, October 04, 2006

Aquel cursi cuadernito

Algo muy simpático me ocurrió días atrás. Hace algún tiempo viví unos meses con mi hermana en Chimbote (los primeros meses de mi embarazo) y ahí dejé algunas cosas personales que llevaba siempre conmigo, entre ellas un diario. Estaba buscando recuperar un libro de anotaciones que tenía de cuando estudiaba en la universidad y le pedí a mi hermana que lo busque en el cuarto que era mío y me lo traiga. No sólo trajo el libro de notas, sino además mi Diario, aquel cursi cuadernito en el que anoté ciertos pasajes de mi adolescencia y un poco más allá.
Resulta que, como acordamos, ella dejó esos dos encuadernados en la casa de mis papás porque ahí los recogería yo. Muy divertido fue llegar el fin de semana a mi casa y al entrar al baño encontrar junto con las “Selecciones” y “Mafalda” y demás recurso de lectura aquel bendito “Diario”. Eso significaba que todo aquel con un poco de curiosidad que entró a ese baño debió haberlo leído en parte o en su totalidad. La verdad que no me molestó que lo haya leído alguien, lo que sí me molestó en parte fue releerlo. La verdad sentí un poco de vergüenza de mí misma. Cómo es posible que uno se desconozca tanto. Bien dice el dicho: “la vaca no recuerda cuando fue ternera”; es cierto uno no recuerda a veces cómo pensaba 10 ó 15 años atrás, qué esperaba de la vida, cúales eran sus prioridades en ese entonces. En algunas cosas sí me dio gusto haber sabido salir airosa de ciertas situaciones, pero en otros casos actué como una niña; bueno como la adolescente que era. Recordé mucho al verme plasmada en ese cuadernucho; recordé lo materialista que era; lo mucho que me presionaba por esforzarme y ser alguien por el simple hecho de ser reconocida. Creía en serio que eso sería mi felicidad. Recordé lo mucho que quería largarme de la provincia donde vivía, lo estancada que me sentía por momentos. Es bueno poder verlo ahora una década adelante ya con otros ojos y notar lo mucho que uno puede cambiar; para bien claro está.
Insisto, creo que la vida finalmente nos enseña lo que realmente tiene valor, y lo que significa la felicidad.
La sociedad, la familia y demás monstruos a veces nos presionan a querer ser algo que no somos ni queremos ser en realidad; y seguimos falsos ejemplos pensando que al llegar a ser eso, seremos dichosos. Craso error. Es lógico que a los 17 uno no tiene ni la octava parte de la madurez que se necesita para poder enrumbar su vida por el camino más o menos correcto. Pero, equivocándose uno aprende. Te desvías, retrocedes y vuelves a empezar.
Sí pues, es simpático que un diario nos recuerde lo estúpidos que fuimos y que a incluso ahora seguimos siendo. Por un momento pensé quemarlo, pero creo que lo conservaré unos 10 años más. Veamos qué tanto puedo haber avanzado para ese entonces.
Saludos a todos aquellos que tiene algún diario guardado en algún lugar… les sugiero lo busquen.

Tuesday, September 19, 2006

Habia una vez una muchacha que le pregunto a un chico si se quería casar con ella. El chico dijo "NO" Y la muchacha vivió feliz para siempre, sin lavar, cocinar, planchar para nadie, saliendo con sus amigas, saliendo con el que se le daba la gana, aceptando invitaciones carísimas y gastándose su dinero en si misma y sin trabajar para ninguno.
FIN. ...
El problema es que de chiquitas no nos contaban estos cuentos... y nos cagaron la vida con el pinche príncipe azul!!!

Hace poco me llegó al correo este cuento y no sólo me provocó mucha gracia; también me hizo pensar en el bendito matrimonio como condición sine qua non en la vida de toda mujer.
Es cierto que el encontrar una pareja con quien compartir la vida es probablemente la principal búsqueda de todo ser humano pero: N°1 éste definitivamente no va a ser un príncipe azul y N°2 PORQUÉ tiene necesariamente que haber un papel firmado afianzando la unión. Desde chiquitos nos dejan consumir novelas estúpidas que te rellenan el cerebro con historias vanas y sin sentido. Nos narran cuentos donde idealizan a un príncipe azul, sin mencionar posibles ronquidos, gases, pasiones futboleras, amiguitis y demás detalles de aquellos productores de testosterona en grandes cantidades. Supuestamente la perfección es esa y cualquier mujer que vea llegar los 30 años sin siquiera un novio rondando el territorio estará sentenciada a la soltería. Nadie cuenta historias reales. Seguimos chantándole a las futuras generaciones el perfecto vestido blanco.
Hace poco mi mamá hizo un comentario frente a mi sobrina adolescente (también hija de madre soltera) y decía algo como que yo me había equivocado o no había hecho lo correcto en la vida al tener una hija sin casarme (igual que su madre). En realidad me dolió, pero me quedé callada, no me defendí porque por un instante pensé que tal vez no era un buen ejemplo para ella. Luego pensé, está loca mi vieja? Acaso no soy mucho mejor ejemplo de pujanza y valentía al haber decidido no tener al lado un huevón a quien no quería sólo por el hecho de que con él la cosa sería mejor vista y tal vez hubiera sido más sencillo? No es más respetable una mujer que trabaja y enfrenta la vida en vez de correr a los brazos del pánfilo que la embarazó para ser infelizmente mejor vista ante los ojos de la gente.
Sí estoy de acuerdo en que la familia es la base de la sociedad y que es una lo máximo poder formar una y que esta no termine en divorcio al cabo de unos años. Pero también creo que es una cuestión de fondo y no de forma. Una familia se construye sin un papel que lo acredite, se forma porque la señorita “x” con veinte engreimientos y costumbres conoce al jovencito “y” con igual cantidad de detallitos y caballadas pero que por arte de magia, hacen química, se enamoran y convienen en que desean pasar el resto de su vida juntos y se aventuran a ello. En el ínterin se trompean, se sacan los ojos pero finalmente ponen de su parte y cuando menos lo notan se encuentran arrugaditos tratando de recordar hace cuántos años fue la última vez que hicieron el amor. Esa para mí es la mejor historia de amor, claro que eso de estar arrugaditos no suena mucho a final feliz, pero bueno, apuesto que en el “y vivieron felices para siempre” esto está incluido.

Por qué los padres, profesores y tutores, no son más honestos y desde niños nos muestran la vida como es, con historias que puedan suavizar y decorar la cuestión para que se vea todo positivo pero sin dejar de ser reales.
Muchos de los fracasos de nuestros hijos y de nosotros mismos está en lo que les enseñamos a esperar de la vida. No hace mucho leí “El libro del niño” de Osho, lo leí porque estaba embarazada y quería prepararme un poco para no ser un desastre como madre. Lo maravilloso de ese libro es que en parte nos ayuda a entender nuestra forma de ser; de qué manera la libertad, la capacidad de decisión que te dan tus padres y un sinfín de detalles en la crianza finalmente nos dan la pauta de vida. Los niños no son tontos, hay muchas cosas que se nos quedan grabadas en la infancia y nos acompañan el resto de nuestras vidas.
No sé si este mail tocó una hebra muy sensible y vomité una crítica social que para algunos puede ser tal vez infundada. Es cierto que hoy en día se aceptan mucho más cosas, pero se aceptan señalándolas con el dedo como algo que rompe la regla. Y todo eso empieza con lo que nos enseñan, nos cuentan y nos leen. Deberíamos en general todos a ser un poco más sinceros.